El reciente aviso de Zoraima Cuello —vicepresidenta del Partido de la Liberación Dominicana (PLD)— destapó lo que calificó como la “mayor brecha estadística de los últimos años” en las cifras oficiales sobre feminicidios en República Dominicana. Según su análisis, mientras las autoridades reportan 49 feminicidios para 2025, la suma de casos recogidos por medios de prensa suma al menos 77 —una diferencia de 28 casos que no aparecen en los registros oficiales.
Ese desajuste —casi 4 de cada 10 feminicidios omitidos en la estadística oficial— no es, según Cuello, “un error menor”. Es un problema de fondo: un fallo sistemático en la documentación y visibilidad de un fenómeno grave que pone en riesgo la vida de mujeres y socava cualquier política pública seria de prevención.
¿Qué dicen las cifras oficiales recientes?
Por su parte, el gobierno dominicano —a través de la Ministerio de Interior y Policía de República Dominicana— anunció una reducción del 30.98 % en los feminicidios para 2025, al contabilizar 49 casos frente a 71 en el mismo periodo de 2024. Esa disminución fue descrita por las autoridades como “histórica”, atribuida al trabajo de la Fuerza de Tarea contra la Violencia de Género y al fortalecimiento institucional.
La ministra responsable aseguró que estas cifras representan un avance, resaltando medidas de protección, seguimiento de denuncias, y una respuesta más articulada del sistema de justicia.
Pero la denuncia del PLD evidencia una problemática estructural
El contraste entre los datos oficiales y los registros de prensa revela que la reducción anunciada podría ser en parte una consecuencia de sub-registro, y no de una transformación real. Si los feminicidios omitidos no se contabilizan, las estrategias de prevención, protección y justicia terminan basadas en información incompleta —lo que a su vez limita su eficacia.
Más allá de los feminicidios, la denuncia de Cuello alerta sobre vacíos informativos en otras áreas clave: calidad del agua, seguridad ciudadana, salud. Advierte que decisiones fundamentales del Estado se están tomando “a ciegas”, sin datos confiables.
Por qué los datos confiables son clave para combatir la violencia de género
La inconsistencia estadística no es un asunto técnico: tiene consecuencias directas sobre la vida de las mujeres. Sin cifras reales, es muy difícil dimensionar la magnitud del problema, identificar zonas de mayor riesgo, priorizar recursos, diseñar políticas públicas adecuadas o monitorear su impacto.
Países con sistemas sólidos de recolección de datos usan esta información para prevenir violencia, mejorar servicios sociales, dar respuesta rápida y garantizar justicia. Cuando las estadísticas fallan, las víctimas quedan invisibles.
¿Qué reclaman los expertos y organizaciones de la sociedad civil?
La petición de Cuello —y del PLD— es clara: renovar y modernizar los sistemas de registro público, garantizando transparencia, verificación independiente y acceso a datos actualizados. Solo así será posible diseñar políticas eficaces contra la violencia de género.
Algunos expertos recuerdan que este problema no es exclusivo de República Dominicana: muchas naciones de América Latina carecen de estadísticas confiables, lo que perpetúa invisibilidad, impunidad y revictimización. Por eso, la recolección rigurosa de datos se vuelve un requisito indispensable para avanzar en derechos humanos.
Hacia una República Dominicana con estadísticas reales y protección efectiva
Si el Estado y la sociedad optan por la transparencia, con datos confiables y monitoreo constante, hay esperanza para revertir la violencia. Pero requiere voluntad política, recursos, coordinación institucional y un sistema de información pública robusto: actualizado, verificable y accesible.
Publicar cifras reales no es sólo un ejercicio técnico: significa reconocer la vida de las víctimas, evidenciar problemas ocultos y tomar decisiones con responsabilidad. Ese cambio de paradigma puede marcar la diferencia entre repetir estadísticas y salvar vidas.
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