El pasado 20 de enero, el expresidente estadounidense Donald Trump anunció la salida de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señalando que la institución ha fallado en mantener independencia política y que impone cargas económicas injustas a su país. Pocos días después, el 5 de febrero, el presidente argentino Javier Milei secundó la medida, argumentando que la OMS no debería interferir en la soberanía de Argentina.
Este retiro genera incertidumbre en la financiación de la OMS, que depende en gran medida de las donaciones internacionales. Según datos oficiales de la organización, Estados Unidos fue su mayor contribuyente en el bienio 2022-2023, aportando más de 1.000 millones de dólares. Otros donantes importantes incluyen Alemania, Reino Unido y entidades privadas como la Fundación Bill & Melinda Gates y la Alianza para la Vacunación (GAVI). Por su parte, Argentina donó aproximadamente 8,8 millones de dólares en el mismo periodo, una cifra menor, pero aún relevante para el funcionamiento de la organización.
El retiro de estos países podría afectar la capacidad de la OMS para financiar programas de salud global, como la prevención de pandemias y el acceso a vacunas en países en desarrollo. Además, plantea un posible efecto dominó en otras naciones que podrían seguir el ejemplo de EE.UU. y Argentina, debilitando la cooperación internacional en salud pública.
📌 Fuente: OMS
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