La comunidad dominicana siempre ha sido una de las más grandes e influyentes en la ciudad de Nueva York, especialmente en vecindarios como Washington Heights, Inwood y partes del Bronx. Sin embargo, un nuevo estudio del Center for Latin American, Caribbean, and Latino Studies (CLACLS) revela una tendencia inesperada: desde 2021, la población dominicana en la ciudad ha disminuido cerca de un 13 %, a pesar de que la inmigración desde la República Dominicana continúa en niveles relativamente altos.
Según el informe, esta reducción no se debe a una caída en la llegada de dominicanos, sino a un fenómeno de movilidad interna. Cada vez más familias dominicanas están dejando los cinco condados de Nueva York para establecerse en ciudades más accesibles y asequibles como Allentown, Lawrence, Orlando, Reading y Providence. Los altos costos de renta, el aumento del costo de vida y la búsqueda de mejores oportunidades laborales están entre los factores que impulsan esta migración interna.
Los datos también revelan que cerca del 65 % de los hogares dominicanos en la ciudad están encabezados por mujeres, un indicador importante sobre la estructura familiar y la carga económica que muchas dominicanas asumen. A esto se suma que los dominicanos registran el ingreso medio familiar más bajo entre los cinco grupos latinos más grandes de Nueva York, con un promedio de 64,000 dólares anuales. Esta brecha económica contribuye significativamente a la decisión de mudarse a lugares donde el salario rinde más.
Aun así, el estudio destaca un avance notable: el progreso educativo. En 2023, alrededor del 20 % de los dominicanos en Nueva York tenían títulos universitarios, una cifra que contrasta drásticamente con el 1.6 % registrado en 1980. Este crecimiento educativo representa un salto generacional que está ampliando las oportunidades profesionales y cambiando el perfil socioeconómico de la comunidad.
Sin embargo, la combinación de progreso educativo con salarios bajos continúa siendo una paradoja. Muchos dominicanos con formación universitaria siguen enfrentando barreras en el mercado laboral, lo que los motiva a reubicarse en otros estados donde las oportunidades pueden ser más competitivas. La búsqueda de viviendas más económicas, escuelas más tranquilas y nuevos entornos laborales está impulsando esta dispersión geográfica.
El informe de CLACLS concluye que, si bien Nueva York sigue siendo un eje cultural y emocional para la comunidad dominicana, ya no se trata del destino definitivo para muchos. La migración hacia otras ciudades no implica un debilitamiento cultural, sino una expansión: la dominicanidad se está extendiendo más allá de los límites de la ciudad, redefiniendo su presencia en Estados Unidos.
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