Contexto y alcance de la reforma constitucional
El 31 de julio de 2025, la Asamblea Legislativa de El Salvador, controlada por el partido oficialista Nuevas Ideas, aprobó una reforma constitucional expres, que habilita la reelección presidencial indefinida. Además, extendió el mandato presidencial de cinco a seis años, eliminó la segunda vuelta electoral y adelantó las elecciones presidenciales a 2027, para sincronizarlas con los comicios legislativos y municipales. La reforma se dio en una sesión relámpago, con 57 votos a favor y solo 3 en contra.
Reacciones nacionales: alarma desde organismos y oposición
La medida fue catalogada por organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch y Cristosal como un paso decisivo hacia el autoritarismo. Al eliminar los límites a los mandatos y centralizar el poder, advierten que se está minando la alternancia política y cooptando instituciones esenciales. Por su parte, grupos opositores y movimientos sociales ya han presentado demandas de inconstitucionalidad, acusando un proceso exprés, falta de consulta pública y violaciones a la Carta Magna.
El modelo Bukele: consolidación del poder y debilitamiento institucional
El ascenso de Bukele al poder ha estado marcado por la erosión de contrapesos democráticos: purgas en la Corte Suprema, represión mediática y acoso a la sociedad civil que han obligado al exilio a muchos críticos. La reforma constitucional se suma a esta tendencia y, según analistas, confirma una deriva autoritaria acelerada. Se suma también una política de seguridad estricta, como estados de excepción, detenciones masivas y militarización que, aunque populares, han levantado banderas de abuso y represión.
¿No será democrático si una mayoría lo aprueba?
Bukele defiende la reforma argumentando que “el 90 % de los países desarrollados permiten la reelección indefinida” y que su aprobación “devuelve el poder al pueblo”. Sin embargo, expertos como el exjuez ecuatoriano Agustín Grijalva subrayan que comparar sistemas parlamentarios —donde el gobierno depende del legislativo— con estructuras presidenciales como la salvadoreña, es un error conceptual grave: en estos regímenes, los periodos presidenciales fijos son fundamentales para la democracia.
Precedentes latinoamericanos: de Chávez a Ortega, ejemplos revertidos
El Salvador se une ahora a Venezuela y Nicaragua como los países latinoamericanos con reelección presidencial indefinida. En Ecuador y Bolivia, esta práctica fue revertida tras gobiernos prolongados; su aplicación derivó en crisis políticas y pérdida de legitimidad institucional. La experiencia histórica indica que la reelección indefinida suele facilitar gobiernos autoritarios y erosión democrática.
¿puede sostenerse una democracia sin límites y sin contrapesos?
La reforma constitucional en El Salvador no solo refuerza la permanencia de Bukele en el poder, sino que también redefine las reglas del juego político: elimina el reequilibrio de fuerzas, suprime mecanismos de alternancia y concentra autoridad. Aunque se presente como expresión de voluntad popular, este tipo de cambios constituyen graves señales de alerta para las democracias presidenciales, donde los límites temporales y los contrapesos son esenciales para prevenir la concentración del poder y mantener espacios de rendición de cuentas.
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