El acelerón eléctrico de 2024
Para finales de 2024, la región de América Latina y el Caribe alcanzó 444.071 vehículos livianos eléctricos (autos 100% eléctricos y híbridos enchufables). Esto representa un asombroso incremento del 187 % respecto a 2023, cuando la flota era de 249.079 vehículos.
Aunque en términos absolutos la cifra aún es modesta — representa cerca del 0,3 % del parque vehicular liviano total de la región — este crecimiento es un claro indicativo de que la transición hacia una movilidad más sostenible está ganando impulso.
¿Quién lidera? Ranking por volumen y por población
En el ranking de países con mayor número de vehículos eléctricos livianos, los primeros lugares los ocupan Brasil, México, seguidos por Colombia, Costa Rica y Uruguay.
Sin embargo, cuando se ajusta por población (es decir, vehículos por cada 10.000 habitantes), los líderes son Costa Rica y Uruguay, con cifras muy superiores al promedio regional — un dato relevante para evaluar verdadera penetración de la electromovilidad.
Un avance real, pero aún limitado frente al resto del mundo
A nivel regional, la densidad promedio es de 3,8 vehículos eléctricos livianos por cada 10.000 habitantes.
Para ponerlo en perspectiva: en mercados maduros, como algunos países de Europa o Asia, esta cifra es muchísimo mayor — lo que demuestra que, aunque el crecimiento en América Latina es notable, todavía existe un camino importante por recorrer.
Qué impulsa la rápida adopción en algunos países
El crecimiento en la región obedece a varios factores clave: aumento en la oferta de vehículos eléctricos, disminución de precios, políticas e incentivos fiscales, y en algunos casos subsidios directos.
Además, la expansión de la infraestructura de carga pública ha sido crucial. Por ejemplo, países como Brasil y México están invirtiendo fuertemente en estaciones de carga, lo que facilita la adopción masiva.
Más allá del auto: transporte público y visión regional
La transición energética en la movilidad no se limita a autos particulares. Según OLADE, la región también ha visto un aumento importante en la adopción de buses eléctricos y en el impulso de sistemas integrados de transporte sostenible, lo que sugiere un enfoque más holístico del transporte.
El desafío: asegurar infraestructura adecuada, regulación, incentivos coherentes, y financiamiento a largo plazo.
Hacia dónde va la región: una transición con potencial
El crecimiento exponencial de 2024 sirve como señal de que la electromovilidad puede tener un papel relevante en el futuro del transporte en América Latina. Si las políticas públicas, la oferta de vehículos, la infraestructura y la conciencia ciudadana siguen avanzando al mismo ritmo, el 2025 podría consolidarse como un año clave.
El verdadero reto será convertir estos picos en tendencias sostenibles y duraderas, logrando que los vehículos eléctricos pasen de ser una opción minoritaria a una parte relevante del parque automotor.
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